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LA SITUACION DEL MUNDO

Descripción

El estado de Minthar antes de que empiece a moverse todo. Hace centurias que no se escucha el choque de armas y ejércitos. Hay riñas salvajes y bandidos, como siempre, pero no hay movilización de ejércitos desde hace al menos ciento veinte años: los grandes conflictos se resuelven con pactos de no agresión según las **Normas Diplomáticas de Ramadham**, creadas después de la última guerra justamente para eso. Cuanto más lejos de la Ciudad Santuario ocurre un conflicto, menos se respeta esa ley. En **Lashvaar** no se conoce ninguna fuerza hostil de magnitud, salvo una pequeña horda de piratas que empezó a operar hace pocos años en un sector de los mares del sur. La mayoría de los que usaban esa ruta —muy conocida por el transporte de minerales, metales y joyas— optó por otras, así que el problema parece temporalmente solventado. En **Anmálion** la situación es todavía más tranquila. Las tribus trolls del sur saquean villas y pueblos pequeños de los Anmá, pero los orcos ya tomaron medidas, como han hecho siempre, y los controlaron. En el norte, con la ayuda de La Orden Púrpura y el Abad Fergus, los Anmá vienen mejorando su cultura y su civilización: los instruyeron en artes y oficios, y también en técnicas de sanación y en las funcionalidades de la magia menor. **Namárin** se mantiene estable, y solo se conoce su región norte: el sur es inalcanzable y extremadamente peligroso, y por suerte **El Muro de los Dioses** detiene a cualquier criatura hostil que venga de allí. En el norte, algunos clanes, pueblos pequeños y los exiliados de Shablun no pasan de ser una molestia —cuatrerismo, saqueos menores, alguna muerte lamentable—, controlados por las fuerzas reales de exploración. Es un mundo en paz, y esa paz es exactamente lo que está por terminarse.

Consecuencias

== DESDE LAS AVENTURAS == El estado de Minthar antes de que empiece a moverse todo. Hace centurias que no se escucha el choque de armas y ejércitos. Hay riñas salvajes y bandidos, como siempre, pero no hay movilización de ejércitos desde hace al menos ciento veinte años: los grandes conflictos se resuelven con pactos de no agresión según las **Normas Diplomáticas de Ramadham**, creadas después de la última guerra justamente para eso. Cuanto más lejos de la Ciudad Santuario ocurre un conflicto, menos se respeta esa ley. En **Lashvaar** no se conoce ninguna fuerza hostil de magnitud, salvo una pequeña horda de piratas que empezó a operar hace pocos años en un sector de los mares del sur. La mayoría de los que usaban esa ruta —muy conocida por el transporte de minerales, metales y joyas— optó por otras, así que el problema parece temporalmente solventado. En **Anmálion** la situación es todavía más tranquila. Las tribus trolls del sur saquean villas y pueblos pequeños de los Anmá, pero los orcos ya tomaron medidas, como han hecho siempre, y los controlaron. En el norte, con la ayuda de La Orden Púrpura y el Abad Fergus, los Anmá vienen mejorando su cultura y su civilización: los instruyeron en artes y oficios, y también en técnicas de sanación y en las funcionalidades de la magia menor. **Namárin** se mantiene estable, y solo se conoce su región norte: el sur es inalcanzable y extremadamente peligroso, y por suerte **El Muro de los Dioses** detiene a cualquier criatura hostil que venga de allí. En el norte, algunos clanes, pueblos pequeños y los exiliados de Shablun no pasan de ser una molestia —cuatrerismo, saqueos menores, alguna muerte lamentable—, controlados por las fuerzas reales de exploración. Es un mundo en paz, y esa paz es exactamente lo que está por terminarse. Sin movilización de ejércitos desde hace al menos 120 años Marco legal: las Normas Diplomáticas de Ramadham, creadas tras la última guerra Amenazas activas y menores: los Bucaneros Orséndicos en el sur de Lashvaar · las tribus trolls en Anmálion · los exiliados de Shablun en Namárin El sur de Namárin queda cerrado por El Muro de los Dioses