Rennadhar
La Ciudad Santuario de Namárin, de unos ochocientos habitantes, amurallada y emplazada en altura bajo el cuidado del Monte Navrot. Es el punto de llegada del portal de la Puerta del Suelo.
Descripción
Rennadhar es una ciudad santuario custodiada por paladines. Su arquitectura es ordenada pero no austera, y la energía del lugar es notable: dentro del recinto del templo, y en particular en los santuarios, se siente una paz activa, una serenidad que envuelve y luego suelta a medida que uno se aleja.
Su función como punto de llegada del inter-plano era conocida, pero hacía generaciones que no recibían viajeros a través del portal.
Geografía
Pertenece a la región de Namárin. Está emplazada a unos mil metros de altura en la cadena montañosa que divide el norte del centro del continente, bajo el cuidado del Monte Navrot, uno de los picos más altos del mundo.
La salida del portal es una sala abovedada de piedra blanca, casi vacía. Desde la sala, un pasillo conduce hacia un valle en la montaña y de ahí a la ciudad propiamente dicha.
La ciudad está amurallada, con una puerta que da hacia una carretera ancha y bien mantenida que desciende hacia el valle. Las casas tienen techos celestes y paredes blancas, y se disponen sobre laderas que van bajando en terrazas, con jardines que aprovechan el desnivel: compacta, organizada, con vistas al mundo que se extiende ochocientos metros más abajo. En la terraza alta están los templos.
El mercado ocupa varias manzanas hacia la puerta de la carretera.
Clima
Población
Gobierno
Economía
El mercado reúne puestos con toldos donde se venden telas, cueros, piedras, productos textiles y artículos variados, con precios simples y sin ostentación.
Es una economía autosuficiente de ciudad de montaña.
Cultura
La gobierna el Gran Concejo, normalmente tres Ramadishis elegidos por los cincuenta Sacerdotes Primos de la Orden. Un Ramadishi no tiene por qué ser sacerdote: puede serlo cualquiera con señales de los Celestiales, poderes especiales o un conocimiento del mundo espiritual que exceda al de los demás.
En la terraza alta conviven dos templos, y los paladines que custodian la ciudad sirven a ambas diosas. Siete paladines custodian permanentemente el acceso del portal.
Fuera del santuario viven enanos, humanos y algunos orcos, y es normal encontrar andranitas pese a que su tierra queda lejos. La gente vive su día sin el peso que se percibe en otros lugares del mundo, y tiene pocas noticias del exterior.