LOS CAZADORES DE RELIQUIAS
Sinopsis
La expedición de cazadores que vuelve al reino de Eltherion escoltando el carruaje con la reliquia, y el hombre de la gran cicatriz —tres líneas cruzándole la cara— ante cuya mirada los ciudadanos bajan la vista. Es la versión extendida del mismo relato que el máster narra al cierre del episodio 10.
== TEXTO ==
La expedicion estaba ya de vuelta en el reino de Eltherion. El grupo de cazadores escoltaban el carruaje donde transportaban la reliquia. Se internaban en el laberintico camino hacia el palacio, entre ferias, tiendas y pobladores.
Las inquisidoras miradas no dañaban en lo mas minimo el semblante de los extranjeros. Uno de ellos dirijió su mirada hacia el un grupo de ciudadados, cuales mas de uno, sino todos se vieron obligados a bajar la vista. Aquel, tenia una gran cicatriz en su cara. Tres lineas la surcaban de lado a lado, terminando en agudas marcas negras, desde su ojo izquierdo al costado derecho de su boca. Sin embargo, no era eso lo que los intimidaba, sino sus ojos, tan profundos como terribles, como si en ellos se guardaran secretos del mismo inframundo.
Así de siniestro era el grupo y asi era su avanzar en las calles del reino.
Acrion, observaba desde la torre de guardia, la mas solitaria del palacio. El sereno consejero los esperaba paciente. Antes no le habian fallado y sabia que hoy tampoco correria con ese destino. Sin embargo, una pesadumbre rodeaba al grupo, las cosas no parecian haber salido del todo bien. Eran menos en numero que el dia de su partida.
Los portones del jardin real se abrieron para dejarlos entrar. Avanzaron, pero solo el cazador de la cicatriz continuó hacia Acrion, quien lo recibió en las fuentes del jardin.
- Fantharias, me alegro de verte volver, pero siento en tu corazon un gran pesar.
- Los Extremos siempre fueron engendradores de tristeza y locura Acrion, tu bien lo sabes. Pero una oscuridad más negra se respiraba en este. Muchos perdieron la razon en esas tierras, atacados por un miedo desconocido corrian hacia la negrura sin fin. Dias mas tarde los encontrabamos sumidos en una horrible locura, balbuceando y gorgoteando palabras que desconozco. Aun las escucho sin poder reproducirlas mas que en mi mente.
Entre estos cazadores, Nefres, mi hermano, se perdió, pero de todos fue al único que no volvimos a encontrar. Recuerdo su rostro al momento de huir, pude leer algo en sus ojos. Algo se habia apoderado de su cuerpo, pero el resistia aun. Creo que aun lo hace en aquella oscuridad.
Infranqueables eran las murallas que el SER habia impuesto en su mente. Su gran fuerza de voluntad lo mantenia vivo dentro de ese calabozo etereo.
Podia ver y sentir como el SER deformaba y arremolinaba su cuerpo, pero no sentia dolor... no sentia nada en absoluto. ¿Tan poderosa era aquella magia de Los Extremos?
Su alrededor era devodaro en una gran oscuridad, pero de momentos en esa misma negrura brillaban cuerpos y formas, como si un mundo invisible intentara hablarle.
Pero no era a el a quien le hablaba, sino al SER. El extraño gorgoteo de esa lengua desconocida retumbaba una y otra vez en las paredes . El ser dirigia la mirada de su cuerpo al cielo, tociéndose de manera diabolica. Un sonido que parecia ser un grito o una llamada salia de su propia garganta para segundos mas tarde ser respondido de igual manera desde algun lugar distante dentro de la negrura.
Un nuevo fogonazo emanaba desde el mundo invisible. Esta vez se mostraron ante sus ojos, porque eran de el, y no del ser que los controlaba, dos grandes obeliscos. Las paredes de su mente apretaron nuevamente. Estaba cansado, pero no se permitia ceder.